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¿Cuándo se propuso por primera vez el concepto de contratos inteligentes?

febrero 8, 2022
¿Cuándo se propuso por primera vez el concepto de contratos inteligentes?

Programación de contratos inteligentes

Tabla 1 Reseñas/estudios existentes sobre contratos inteligentes: Un resumen comparativoTabla completaEn resumen, puede decirse que los estudios existentes sobre contratos inteligentes basados en blockchain se centran en la clasificación de los artículos en función de las cuestiones relacionadas con los contratos inteligentes. Nuestro trabajo amplía las encuestas existentes estudiando los dominios de aplicación de los contratos inteligentes, analizando los retos de los contratos inteligentes e introduciendo algunas lagunas de investigación que deben abordarse en futuros estudios.Metodología de investigación y taxonomía de solucionesA continuación describimos la metodología de investigación adoptada, como la estrategia de búsqueda, el proceso de filtrado y los criterios de inclusión y exclusión. Además, presentamos la taxonomía de soluciones utilizada para categorizar el conjunto final de artículos incluidos.Revisión sistemática de la literaturaUtilizamos tres bases de datos existentes, a saber, ScienceDirect, IEEEXplore y ACM Digital Library para buscar trabajos relevantes utilizando la palabra clave «smart contract». En la primera fase, encontramos 523 publicaciones, como se muestra tanto en la Fig. 1a, que representa el porcentaje de trabajos de investigación adquiridos por base de datos digital, como en la Fig. 1b, que representa el número total de estudios preliminares adquiridos de cada base de datos digital.

Smart contracts deutsch

Este artículo trata precisamente del impacto de los contratos inteligentes en el derecho contractual alemán y europeo, con referencias comparativas al derecho contractual estadounidense. A mayor escala, pretende contribuir a responder a la pregunta de si un derecho análogo, de influencia predominantemente nacional, está preparado para los retos que plantea la digitalización ubicua y sin fronteras.

El resto del documento está estructurado como sigue. En la parte 2. se describe brevemente cómo se han desarrollado los contratos y el derecho contractual hasta ahora y por qué los contratos inteligentes, al menos parcialmente, representan el siguiente paso en este desarrollo. En la parte 3. se examinan las fases individuales del ciclo de vida de un contrato para determinar cómo los contratos inteligentes pueden tener cabida en el derecho contractual alemán y europeo en particular. Por último, la parte 4. se centra en evaluar el impacto que los contratos inteligentes podrían tener en el futuro del derecho contractual.

Han pasado miles de años desde que se celebraron los primeros contratos.  [3] Sin embargo, muchos de los cambios más significativos en el desarrollo de la contratación se produjeron en el transcurso del último siglo.  [4] Tradicionalmente, los contratos eran en su mayoría el resultado de un proceso de negociación justo entre partes con igual poder de negociación, es decir, partes que negociaban en condiciones de igualdad.  [5] Esto cambió con la estandarización de las condiciones contractuales, que permitió la contratación en masa, tanto a nivel nacional como internacional. Esta forma más simplificada de contratar minimizó la implicación humana en el proceso de negociación, reduciendo así los costes de transacción y trajo consigo un cambio en el proceso de negociación.  [6] Especialmente el auge de la sociedad de la información hizo necesario adaptar el derecho contractual a estas nuevas condiciones.

Casos de uso de los contratos inteligentes

El principio de los contratos inteligentes fue descrito por el criptógrafo y programador estadounidense Nick Szabo en 1996, mucho antes de la aparición de la tecnología blockchain. Según la concepción de Szabo, los contratos inteligentes son protocolos digitales de transferencia de información que utilizan algoritmos matemáticos para ejecutar automáticamente una transacción una vez que se cumplen las condiciones establecidas y que controlan totalmente el proceso. Esta definición, que se adelantó a su tiempo en más de diez años, sigue siendo acertada a día de hoy. Sin embargo, en 1996 esta concepción no podía hacerse realidad: en aquel momento no existían las tecnologías necesarias, en particular el libro mayor distribuido.

En 2008 apareció Bitcoin, la primera criptomoneda, creada sobre la base de la revolucionaria tecnología de la cadena de bloques, que hasta entonces carecía de un libro de contabilidad descentralizado. El blockchain de Bitcoin no permite prescribir las condiciones de conclusión de una transacción en un nuevo bloque, ya que sólo contiene información sobre la propia transacción. No obstante, la aparición de la tecnología sirvió de impulso para el desarrollo de los contratos inteligentes. Cinco años más tarde, la plataforma blockchain Ethereum hizo posible el uso de los contratos inteligentes en la práctica. Hoy en día el mercado ofrece muchas plataformas que permiten el uso de contratos inteligentes, pero Ethereum sigue siendo una de las más extendidas.

¿Qué son los contratos inteligentes?

Los contratos inteligentes fueron propuestos por primera vez a principios de la década de 1990 por Nick Szabo, quien acuñó el término, utilizándolo para referirse a «un conjunto de promesas, especificadas en forma digital, incluyendo los protocolos dentro de los cuales las partes se desempeñan en estas promesas»[11][12] En 1998, el término fue utilizado para describir los objetos en la capa de servicio de gestión de derechos del sistema The Stanford Infobus, que formaba parte del Proyecto de la Biblioteca Digital de Stanford[1].

Desde el lanzamiento en 2015 de la cadena de bloques de Ethereum,[17] el término «contrato inteligente» se ha aplicado más específicamente a la noción de computación de propósito general que tiene lugar en una cadena de bloques o libro de contabilidad distribuido. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. describe un «contrato inteligente» como una «colección de código y datos (a veces denominados funciones y estado) que se despliega utilizando transacciones firmadas criptográficamente en la red blockchain»[18] En esta interpretación, utilizada por ejemplo por la Fundación Ethereum[6] o IBM,[19] un contrato inteligente no está necesariamente relacionado con el concepto clásico de contrato, sino que puede ser cualquier tipo de programa informático. Un contrato inteligente también puede considerarse como un procedimiento almacenado seguro, ya que su ejecución y los efectos codificados, como la transferencia de algún valor entre las partes, se cumplen estrictamente y no pueden manipularse, después de que una transacción con detalles específicos del contrato se almacene en una cadena de bloques o libro mayor distribuido. Esto se debe a que la ejecución real de los contratos es controlada y auditada por la plataforma, no por ningún programa arbitrario del lado del servidor que se conecte a la plataforma[20][21].

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